viernes, 23 de enero de 2009

“Acabamos nuestros años
como un pensamiento”
Salmo 90: 9

La vida pasa y sólo queda la huella
que dejé grabada en el sendero,
hoy mi corazón se vuelve cancionero,
pentagrama de amor y de querella.

En vida brilló la buena estrella,
el amor me convirtió en jardinero
de vocablos, y con ellos espero
perennizar mi poema cual centella.

Los misterios de la pena y del dolor
en el río de mis versos navegan
¡son góndolas de viento y de clamor!

Mis días se me van en caravana
y nuevas dudas a mi vida llegan.
¡Sólo Dios es respuesta a mi mañana!

Por Vladimir Orellana Cárcamo

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